¡Qué
vergüenza, Fidalgo, qué vergüenza!
Muy fuerte lo vuestro, José María. Acabáis de
expulsar a un compañero 3 años por convocar una huelga
en Telefónica ¡hace año y medio! en abril de 2002,
cuando querían despedir a 15.000 trabajadores, algo que finalmente
ha conseguido la empresa y en el sindicato no ha pasado nada. La convocatoria
la realizó el secretario general del Transporte de Córdoba,
dando cobertura legal a la petición de la sección sindical
de CCOO en la empresa. Me dirigí a ti hace unos meses (estabas
en Sevilla y te hablé de este tema y de la Federación
de Transporte de Andalucía) y te pedí por favor que
frenaras el proceso de expulsión. También han insistido
en la misma línea otros compañeros (José Antonio
Salido, Pedro San Frutos.) a través del secretario de Organización
confederal y por diferentes vías. Evidentemente, no has hecho
nada para evitar la expulsión. Parece que habéis esperado
a que pasara el Consejo Confederal del 18 de diciembre para aplicar
la sanción, tras votar el Sector Crítico en contra de
las ponencias para el Congreso, y en mitad de las Navidades, viejo
truco de los grandes demócratas para que pase desapercibido
el atropello.
La
expulsión es sindicalmente injusta, ilegal y formalmente impresentable
al estar todos los plazos prescritos. Como en la inmensa mayoría
de los casos anteriores, acabaréis perdiendo en los tribunales
(acuérdate de Antonio R. Torrijos, Manuel García Morales,
Pepe Escudero, Manuel Ariza.). Pero a vosotros os da igual. No se
os cae la cara de vergüenza, ni siquiera se os pone roja. Habréis
conseguido de nuevo el objetivo: apartar de la circulación
a compañeros muy valiosos o invitarlos a que se vayan a su
casa, algo que desgraciadamente ha sucedido en muchas ocasiones. Ya
sé que no te interesan estas consideraciones si con la expulsión
conseguís tres objetivos: a) quitar de en medio a un compañero
muy capaz, que había anunciado que se presentaría como
candidato a Secretario General de la Unión Provincial de Córdoba,
con muchas posibilidades de conseguir la mayoría: b) desestabilizar
a la Federación de Andalucía del Transporte y las Comunicaciones,
con mayoría del sector crítico , y siguiente paso de
esta escalada represiva y c) introducir elementos de intimidación
en el proceso de debate congresual.
Pero,
por encima del maquiavelismo de la sanción, da coraje que a
los mejores militantes sindicales se les maltrate de esta manera.
Tienes perfecto conocimiento de quién es el compañero
sancionado, Kiko (Francisco Javier Fernández Casas, trabajador
y miembro del comité de empresas de RENFE, secretario general
del Sindicato Provincial de Córdoba del Transporte y Comunicaciones
y de la Ejecutiva de CCOO de Andalucía), de su papel en Córdoba,
de cómo su trabajo y compromiso ha permitido ganar al sindicato
las elecciones sindicales y mantener buena parte de la afiliación
en RENFE y en Telefónica cuando se nos estaban yendo miles
de afiliados en toda España por vuestras gestoras y sanciones;
de cómo ha seguido militando en el sindicato renunciando a
ejercer su carrera de abogado..¿Alguna vez vais a dejar de
reprimir a los que tenemos otra sensibilidad? Qué lástima
de sindicato el que se construye desde la represión de los
aparatos y la mediocridad de los dóciles. Que pena dan los
que se consideran dirigentes y actúan como martillos de herejes
para mantener su mayoría.
Porque
ése es el tema de fondo: se ha abierto el proceso de debate
congresual y, cuando debería de haber reglas de juego limpias
para que los afiliados y afiliadas decidan sus apoyos libremente,
os dedicáis a expulsar a los críticos con vuestra gestión,
a intimidar, a meter miedo, a cercenar el debate Este otoño
ha habido y hay más de media docena de gestoras y sanciones
en diferentes organizaciones: Federación de Sanidad de Castilla-León,
Federación Estatal de Actividades Diversas, Federación
de Hostelería de Aragón, Unión Provincial de
Valladolid, Federación de Alimentación de Valencia,
Unión Provincial de Almería, Sanidad de Segovia.¿Así
pensáis ganar el Congreso?¡Qué demócratas!
Por eso me hace gracia cuando proclamas en foros como el club Siglo
XXI -hace un mes y en relación al Plan Ibarretxe- que hay que
defender la democracia de sus enemigos declarados u ocultos. Pero
si tú no defiendes ni respetas la democracia en CCOO.
Supongo
que ni se te ha pasado por la cabeza la idea de recomponer la unidad
interna en CCOO. Tuviste la ocasión de pasar la página
al negro período de Antonio Gutiérrez (900 sancionados
entre el VI y el VII Congreso confederal) y no sólo no lo aprovechaste,
sino que rompiste con parte de los que te habían apoyado en
el VII Congreso y seguiste con la represión: Sindicato Ferroviario,
Telefónica, Metro, Defensa, Administración Pública.
Desde luego no se cerrarán las heridas expulsando a los que
defienden coherentemente sus ideas, aunque no coincidan con las tuyas.
Hace
falta un poquito de grandeza y de sentido común para poner
fin a la crisis en CCOO y sólo quien la tenga podrá
liderar el sindicato. Un secretario general debe actuar democráticamente,
cohesionar a toda la organización y ser capaz de colocar al
sindicato en condiciones de defender los intereses de los trabajadores
y trabajadoras.
Es la clase trabajadora la principal perjudicada de esta caza de rojos
permanente que habéis abierto en CCOO, y que debilita al sindicato
a la hora de enfrentarse a la patronal y a un gobierno de la derecha
crecido y que goza de una paz social que no se merece por la antisocial
política económica que aplica.
Para
acabar, sólo te pido que pienses en esto: antes, por
convocar una huelga te despedían las empresas, ahora, te expulsa
el sindicato.
¡Que vergüenza, Fidalgo, qué vergüenza!